PÁNICO June 25 2013, 6 Comments

 Ahí estaba yo, parado justo en la tribuna del auditorio, buscando la manera de lucir relajado frente a más de 300 estudiantes de comunicación y diseño hambrientos de conocimiento.

“¿Cómo llegue aquí?” “¿Por qué no me quede tranquilamente trabajando desde atrás de un monitor?” “Sí finjo un ataque al corazón ¿me creerán?” eran algunos de los pensamientos que rondaban mi cabeza, la cual rascaba constantemente como tic, en lo que los organizadores acomodaban el proyector.

Me encontraba en el CIE (Centro de innovación y Educación de Los Mochis) a minutos de iniciar mi primer conferencia titulada “El Boom de la comunicación gráfica en las redes sociales” mientras el pánico me inundaba lentamente; esto ya no era un juego, si las cosas no me salían, no podía simplemente poner pausa y zafarme así nomás como si se tratara de una partida de FIFA 13.


Empezamos algo mal, ya que me presentaron ante todos los asistentes bajo el erróneo nombre de “Alejandro”; estoy seguro que si mi madre me hubiese bautizado como Alejandro, ahí sí todos me llamarían Alex.

Las caricaturas me habían enseñado que imaginar al público en ropa interior era un truco infalible para erradicar los nervios pero aplicar eso con la atractiva chica que se encontraba en la segunda fila sólo me iba a distraer más.

También me llegaron a recomendar tomar unos tragos de tequila para desinhibirme, pero tampoco era mi intención terminar diciéndole a todos los presentes que los quería un chingo y que siempre me han caído a toda madre mientras los abrazaba.

Buscando en internet aprendí que “Glosofobia” era el nombre con el que se le denomina al miedo de hablar en público (yo estaba más acostumbrado a usar el término “culón”) pero ¿de dónde provenía ese miedo? De joven siempre fui el tipo de alumno que buscaba evitar participar en clases, que cuando pasaba al frente del salón su rostro inmediatamente se pintaba de un tono rojizo sin ningún motivo y que, al tener raíces de rancho, hablaba bienpincherápidoypegado obligándolo siempre a repetir lo que decía porque nunca nadie le entendía.

Eran varios los antecedentes negativos de oratoria que me manejaba y, sin embargo, en el momento que los organizadores del evento me hicieron la invitación para dar una plática en COMUNICA 2012 a los jóvenes universitarios sobre mi trabajo, no lo pensé dos veces y acepte, con muchísimas más ganas que experiencia, porque de eso se trata este show llamado vida, de tomar riesgos y probarnos a nosotros mismos de que estamos hechos, hacer lo que te gusta sin importar lo que puedan llegar a pensar los demás y, lo más esencial de todo, compartirlo; compartir tus experiencias y conocimientos, que la manera más viable para crecer como persona es ayudando a que los demás a que crezcan junto contigo.

Fueron esos mismos motivos los que me llevaron a tragarme ese miedo; bastó con presentarme saludando a los asistentes con un “Hola” acompañado de una simpática ilustración para dar por iniciada la conferencia con unas cuantas risas a mi favor, la cual concluyo exitosamente de la misma manera.

De ahí en adelante todo se ha dado por inercia; a lo largo del año he recibido un gran número de invitaciones para participar en conferencias, talleres, speed talks, etc. a los que trato de asistir sea como sea. Este viernes estaré nuevamente en Sinaloa, ahora participando en un congreso en la ciudad de Guasave, compartiendo de igual forma lo poco que sé con la esperanza de que pueda inspirar a más de uno a hacer lo que les apasiona, arriesgarse y dejar a un lado el pánico.

 

-Llegas Pacheco